En los últimos años, hemos vivido una auténtica revolución verde. Buscamos etiquetas que digan "100% natural" o "libre de químicos", asumiendo que, si proviene de la tierra, es automáticamente inofensivo. Como en Koiri Cosmetics creemos que la transparencia real nace de la ciencia, no del marketing, hoy queremos derribar uno de los mitos más grandes del sector: no todo lo natural es seguro para todos.
Para hablar de este tema es interesante poner el ejemplo de Australia, un país donde la fauna/flora puede ser peligrosa y sus habitantes conviven con serpientes, arañas y algunas especies botánicas que son muy naturales pero no siempre inofensivas. Resulta entonces, que para los australianos es más fácil entender la idea de que "natural" no significa automáticamente "seguro" o "benigno".
Ahora analicemos un ejemplo más concreto dentro de la cosmética. Diversos estudios y expertos pediátricos han advertido que aceites esenciales muy comunes, como el de lavanda y el de árbol de té, podrían actuar como disruptores endocrinos en niños y niñas prepúberes, además de contener alérgenos que pueden causar dermatitis de contacto. Ante estas evidencias la postura de organismos como la Asociación Española de Pediatría (AEP) es recomendar que se evite el uso de estos dos aceites esenciales. Esto nos enseña una lección vital: un ingrediente puede ser 100% botánico y, aun así, no ser apto para pieles sensibles o para nuestros niños que están en desarrollo. Natural no significa seguro para todos. Por otro lado, la concentración en la que un ingrediente se encuentra en un cosmético es importante: la sustancia puede ser segura al 1% pero irritante al 10%.
Entonces, ¿descartamos los cosméticos naturales? Para nada, lo natural con respaldo científico es una excelente opción, solo tenemos que saber elegirlos y seleccionar aquellos que cuenten con ese respaldo. Y, ¿los aceites esenciales son malos? Claro que no. Simplemente, si se usan en un cosmético, se debe formular correctamente y en el listado de los ingredientes (INCI) deben figurar los alérgenos que contienen, para que el consumidor decida en base a su particularidad. Los formuladores de cosmética deben estar actualizados para evitar formular cosméticos con ingredientes sobre los que hay evidencias de que pueden afectar la salud. Y el etiquetado debe ser muy claro y transparente.
Por último, un cosmético que está registrado en ANMAT, es un cosmético que ha sido sometido pruebas de estabilidad, dermatológicas (según el tipo de producto) y que ha pasado por un estudio toxicológico de cada ingrediente que compone la fórmula. Por tanto, ese cosmético tiene el respaldo de que su uso es seguro.
Tu piel, tu cabello y en particular tus rulos merecen lo mejor de la naturaleza, pero solo lo que la ciencia ha demostrado que es seguro para vos. Por eso esperamos que este artículo te ayude a decidir y a elegir tus cosméticos bajo el sello natural, pero sin perder de vista la seguridad.
